lunes, 15 de abril de 2013

Fiesta 90 Aniversario de Zas

"Una gran fiesta!" se escuchaba decían los invitados. Todos disfrutaron de las actuaciones de los grupos regionales, de la orquesta Costa Brava, de los mariachis, y de la compañía de sus amigos.

La fiesta tuvo varias sorpresas entre las cuales estaba la presentación de un video documental sobre la historia de Hijos de Zas en Argentina. El video contó con la participación de muchos socios de la institución, algunos de ellos casi fundadores, y de muchos amigos que no quisieron estar fuera del proyecto.
Agradecemos a:

Beatriz Carballo Regueira
Nadia Jennifer Silva
Avelina Nuñez
Diego Bolumini
Enrique González
Por la planificación y realización del video.


martes, 2 de abril de 2013

Fiesta 90° Aniversario de Hijos de Zas



La fiesta aniversario tendrá lugar el día 14 de abril de 2013 a las 13:00 horas en los salones del Centro A.B.C. del Partido de Corcubión (Bartolomé Cruz 1871 - Vicente López).

Menú:
- Entrada
- Pollo al champignón
- Raxo con guarnición
- Postre
- Vino Blanco y Tinto
- Gaseosas
- Copa de champagne

Para más información:
Llamar al teléfono 4771-0773 o enviar un correo electrónico a zasbuenosaires@hotmail.com
Contactos

jueves, 7 de marzo de 2013

'Virxe do Carme' en el Ciclo de Música Celta de la Manzana de las Luces

El conjunto 'Virxe do Carme' de la Asociación Hijos de Zas abre la sexta temporada del Ciclo celebrando el Año de su 90º Aniversario en la legendaria Sala de Representantes sita en la calle Perú 272 - C.A.B.A. el día domingo 17 de marzo a las 19:30 horas.
Se contará con la grata participación de dos conjuntos invitados; las Cantareiras de Santa Comba de Xallas y el Conjunto de Gaitas del Centro A.B.C. del Partido de Corcubión.


Si desea reservar sus entradas, llamar al 4342-9930 o enviar un correo electrónico a zasbuenosaires@hotmail.com

sábado, 23 de febrero de 2013

"Adiós con el corazón"

Leer la primera entrega aquí.
Leer la segunda entrega aquí. 
Descargar el texto completo aquí.

Adiós con el corazón
(Lo que la emigración dejó en nosotros)


[...] Vuelvo pequeña a aquel patio de baldosas rojas y amarillas que dibujaban guardas y arabescos, me acomodo en mi sillita baja e integro la reunión familiar, rodeada de tantos rostros queridos. Me siento tierna, amada y feliz, una vez más. Se apaga la voz del viejo tocadiscos, para dar paso a las coplas cantadas por mis padres y mis tíos, aún jóvenes. Sus ecos resuenan en el viejo caserón que los acompaña con un silencio nostálgico y profundo. Aquellos eran momentos que me llegaban al alma, de un modo tal, que podría encontrar el lugar donde ella habita, señalando con mi pequeño índice, en el centro del pecho. Recorro uno a uno esos rostros tan míos y desearía besarlos con ternura para evitar que las lágrimas nublaran sus miradas. Veo como mis sandalias de charol ensayan, casi rústicamente, mis primeros pasos en la danza española y vuela mi falda tableada mientras mi padre, inclinándose hacia mi, me hace girar al compás de un pasodoble. Y todo se vuelve risa, se ilumina mi corazón e ingenuamente creo, que ya nunca volverán a entristecerse.
Y me invade el recuerdo de pequeños detalles que hicieron a mi esencia: el silencio profundo de mi madre cuando ya no podía con la nostalgia, las canciones de mi padre que, hoy veo, eran una invitación para que ella lo acompañara y se alegrara, el profundo sacrificio que se notaba aunque se esforzaran en disimularlo, esas cosas que no hacía falta enseñar porque se inculcaban con el ejemplo, el cuidar siempre el centavo, el sueño de tener la casa propia, los zapatos marrones de la escuela, que acompañaron mi adolescencia y que mi madre calentaba en una hornalla antes de salir para el colegio; y la seguridad de saber que aunque había poco, para libros siempre habría.
Qué no daría por sentarme a la mesa, un domingo al mediodía, en casa de mi tía y compartir con mis tíos y mis primos aquella mesa enorme en la que se reunía una familia de emigrantes que sobrellevaba, casi alegremente, la nostalgia, el tiempo y la distancia. Si pudiera oír nuevamente la voz de mi padre, sus cuentos, sus anécdotas, sus historias de la guerra y esas descripciones tan increíblemente perfectas de su tierra. No había un solo día que él no me hablara de Galicia. Su tierra vivió en su corazón hasta el último día de su vida.
Uno juega su suerte cuando emigra. El hombre puede abandonar su tierra, pero nunca olvidarla porque a ella lo unen lazos tan indisolubles como los del alma.

Sigue golpeando el viento en los cristales…Llueve fuerte sobre Buenos Aires y ganándole a la tarde, la noche ha comenzado su reinado. Y este sentimiento de orfandad que me ha acompañado siempre.

- “…Al despedirme de ti,
Al despedirme, me muero…”


(A todos los emigrantes por su noble legado)

                                                                                          Beatriz Carballo Regueira